El Monje Metarya


El monje Metarya era un pupilo del Señor Mahavira. El nació en una familia de intocables. La religión Jainista no cree en la discriminación de casta y acepta a todas las almas como iguales. Así es que lo admitieron como monje.

Un día muy caluroso el monje Metarya salió a mendigar. Él estaba descalzo. Su cabeza iba descubierta y afeitada. Iba de casa en casa fueran ricos o pobres.
Llegó a la casa de un orfebre muy conocido en la ciudad de Rajgriha por lo artístico de su trabajo. Incluso el rey Shrenik admiraba su habilidad. Cuando Metarya llegó a la casa, el orfebre hacía granos de oro en forma de granos de cebada para su joyería. Cuando él vio al monje en su puerta se sintió muy feliz y afortunado.





Él dejó el trabajo que estaba haciendo, le hizo una reverencia al monje y le dió la bienvenida.
Mientras el orfebre iba a la cocina a buscar alimento, un pájaro bajó desde un árbol y se tragó los granos de oro, pensando que eran semillas de cebada. Entonces voló de nuevo al árbol.
El monje vió esto.



El orfebre salió y ofreció el alimento adecuado al monje. Después de aceptar el alimento, el monje se fue. Cuando el orfebre fue de nuevo a su trabajo, vió que los granos de oro faltaban. Él miró por todas partes pero no los encontró entonces pensó que pudiera haberlos puesto más lejos, así que buscó de nuevo por todas partes pero siguió sin encontrarlos. Entonces comenzó a preguntarse si el monje pudiera haberlos tomado. El pensó que los costosos granos de oro pudieron haber tentado al monje. O que tal vez él no era un monje verdadero sino un ladrón disfrazado como monje.
El orfebre corrió detrás del monje y lo trajo de nuevo a su casa. Le preguntó al monje si acaso había tomado los granos del oro. El monje dijo, "no, no los he tomado." Así pues, el orfebre le preguntó "Quien los ha tomado?" El monje pensó que si contara al orfebre sobre el pájaro él mataría al pájaro y que esa violencia no debería ocurrir. Así que el monje guardó silencio, temiendo las represalias que pudiese quizás tomar el orfebre contra el ave.

El orfebre pensó que puesto que el monje no contestaba, era porque debía tener el oro escondido. Así que se enojó y comenzó a golpearlo. El monje siguió guardando silencio. El orfebre se puso furioso y se decidió darle una lección que nunca olvidaría.

El orfebre hizo que el monje estuviera de pie al sol y sujetó firmemente una banda de cuero mojada alrededor de su cabeza. Cuando la banda de cuero se empezó a secar le comenzó a oprimir la cabeza muy duramente. El orfebre pensó que el monje hablaría cuando ya no pudiera soportar el dolor. Pero no se daba cuenta de que este monje era un monje verdadero que estaba dispuesto a dar su vida para salvar la de un pájaro. El monje sufrió el agudo dolor pero no cambió de idea sobre contarle al orfebre lo que había sucedido. El monje no se enojó con el orfebre tampoco.

Se mantuvo en paz pensando, "este cuerpo es perecedero, porqué he de preocuparme por él" El monje se sintió verdaderamente feliz que la vida del pájaro estaba a salvo. Bajo el impacto de la resignación total, el monje lograría el conocimiento infinito, Kevaljnan. Simultáneamente, la presión del cuero llegó a ser tan fuerte que sus ojos saltaron hacia fuera y el monje murió. Su alma fue liberada del ciclo del nacimiento y de la muerte para siempre.
Mientras el orfebre esperaba, un leñador dejó caer un montón de leña en su patio. El ruido asustó al ave que soltó los granos de oro. El orfebre no podía creerlo y se arrepintió de su insensatez al dudar del monje. Entonces corrió hacia él para soltarlo pero era demasiado tarde
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